Fundana… una villa, una experiencia, una esperanza.

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Colaborar con una fundación va más allá de un simple deseo de ayudar. Si acudimos a los buscadores electrónicos para revisar el significado de la palabra filantropía nos aparecerá:

“Amor al género humano y a todo lo que a la humanidad respecta, particularmente en una forma constructiva expresada en la ayuda desinteresada a los demás”.

Lo que deja en cada una de las personas que participamos de forma colaborativa en instituciones sin fines de lucro es algo que no se puede describir con palabras. Es satisfacción mezclada con tristeza, tristeza por no poder cambiar realidades del mundo, sentimientos por no poder ayudar a más seres en esas mismas condiciones.

“Quien salva una vida, salva al mundo entero” Es una frase que dijo Itzhak Stern en la película La lista de Schindler, es una oración tan cierta, tan profunda y a la vez tan abierta. Salvar una vida no es sólo de forma literal (ayudar a una persona a no morir en ese instante), con acciones tan sencillas salvas el día de una persona, puedes contribuir con mejoras en su salud, en su estado anímico, en su desenvolvimiento en la sociedad, entre otras cosas; eso es también salvar una vida.

Desde hace mucho tiempo tenia planteado colaborar con alguna fundación. Una amiga me comentó que estaba colaborando con la gente de Fundana, ya tenía referencia de ellos, cuando estaba en primaria hice voluntariado con el colegio en sus instalaciones. Busqué los requisitos en Internet, les escribí e hice mi curso introductorio; luego esperé unos días para que me añadieran a la nueva lista de voluntarios y desde ahí empezó esta linda experiencia.

Mi interés fue colaborar con los más pequeñitos (maternal) y los más grandes (5-7 años) y los días sábados por ahorita. Los niños están ubicados por Villas y en cada viven aproximadamente 12 en cada una.

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Entrar a la “Villa de los chiquititos”, nombre que cuelga en la entrada, es entrar a una dimensión que es totalmente desconocida.  Cada niño que ahí se encuentra es un mundo, al igual que cada trabajador que está a cargo del cuidado de ellos.

Los pequeñitos de maternal son increíbles, hay bebés de 3 meses hasta 2 añitos. Son tan indefensos y los haces tan felices sólo jugando con ellos, sólo regalándoles una sonrisa enorme y dedicándote a ellos por unos minutos. Alimentarlos es todo un reto, al menos para las personas que aún no tenemos la dicha de ser madres o no tenemos contacto seguido con otros chiquitos de esa edad.

Los más grandecitos son retos aún mayores, demandan mucho más tiempo, aparte que tienen energía que hasta un batallón entrenado se agotaría. Siempre quieren hacen mil actividades en 2 horas y media (tiempo estimado para el voluntariado y visitas en el horario de la mañana). Siempre debo ir preparada física y psicológicamente, no son nada fáciles las preguntas excesivamente curiosas que se hacen los niños de esa edad.

Todos los sábados salgo exhausta, pero luego que eso pasa la sensación es súper gratificante. Son acciones como ésta las que me hacen dar cuenta de los verdaderos momentos de felicidad, saber que estos momentos son los que se recuerdan, se disfrutan, que el tiempo que inviertes en ello siempre será insuficiente para todo lo que te das cuentas que puedes y quieres dar.

Siempre hago la analogía de los árboles con estas actividades; una planta o árbol que siempre cuides siempre dará frutos. No tenemos una lámpara mágica para cambiar lo que nos disgusta del mundo, pero si tenemos algo que es el equivalente, quizá a menor escala: La buena voluntad, las ganas de querer cambiar algo, de colocar un granito de arena para mejorar la vida de una persona, que a la vez no es una sola persona, ese niño tendrá una generación y los pequeños o grandes cambios que tenga su vida se reflejará en sus descendientes y en personas de su entorno.

 

A parte de ayudar a fundaciones que protejan infantes, también hay espacio para apoyar  otras causas animales, adultos mayores, por mencionar algunos. Recomiendo, resaltar esos valores filantrópicos en tu rutina diaria, no olvides desear buenos días, agradecer por algún favor, servicio o cuando una persona es amable contigo, pero sobre todo regala sonrisas, son gratis y aportan más de lo que uno creería…

 

por

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@MissKellyRodris

Comunicadora Colaboradora Neo Essentia

 

¿Quiéres escribir para Nuevas Realidades? contáctanos por info@neoessentia.org

 

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